lunes, 1 de abril de 2013

UN BESO


Dos miradas encontradas y destinadas a ser principio y fin, son causantes de algo inevitable, dos cuerpos temblando más por deseo que por temor, son testigos inminentes de una danza perfecta, en donde almas conectadas por cadenas irrompibles dejan caer sobre la carne, sobre la piel ya débil y consumida su néctar que humedecen los labios del uno y del otro.

Aumentando así los latidos de dos corazones, descontrolando por ese momento la coordinación perfecta del cuerpo, estremeciendo cada parte… cada rincón del existir, la tierra se desvanece, el mundo, con la ausencia desaparece… un sueño con ojos abiertos a punto de cerrarse para disfrutar del éxtasis.

Ya sin más, los labios se rozan, se abrazan entre sí, saboreando y jactándose del néctar, del vino simple, de la humedad tibia de mil deseos que explotan con bravura dejando a su paso el nacimiento de… UN BESO… 

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