jueves, 4 de abril de 2013

SOFÍA


Llegaste en esa noche, te vi y supe que eras el regalo de los dioses, caminabas por el parque tímida y solitaria venias frente a mí y tu luz apagaba los faroles, contemplabas algo en tus manos y luego lo guardaste con sumo cuidado, se te escapó un suspiro y tropezaste conmigo. Por vez primera me sentí vivo, me sentí afortunado… feliz.

Al levantar tu mirada sonreíste y se rompió el silencio con tu voz diciendo tu nombre… Sofía… tu soledad y la mía se despidieron, no eran bienvenidas. Recuerdo que te aferraste a mi brazo y dijiste que te sentías segura, te abracé y mis miedos quedaban tras nuestros pasos.

Nos alejamos de la gente, lejos del bullicio, no parabas de sonreír y yo tejía palabras para tus oídos. Llegamos a un parquecito, se detuvo el tiempo, las estrellas se  aglomeraron para contemplarnos.

De tu bolsillo sacaste con gran delicadeza  una llave… te veías preciosa… al darme la llave te escuché decir. –esta llave abre mi corazón, te la regalo, ábrelo y entra en él, pero nunca salgas, porque te amo, te amo…
Hoy sigo a tu lado, sigo en tu corazón y solo puedo decir que te amé esa noche, aún te amo y te seguiré amando Sofía…

No hay comentarios:

Publicar un comentario