Vimos juntos el amanecer, bailando
entre besos, caricias, susurros y no negaré que verte junto a mí fue
caóticamente hermoso, hicimos de la soledad una obra de arte.
Pero no es amor el fuego que surgió
de dos cuerpos que pretendían escribir la corta historia que se perdía en una
nube mientras llegaba el amanecer.
Ver tus ojos brillar ante la magia
nocturna que congeló el tiempo para los dos, tal vez fue mi más dulce tentación
y culpable de romper mi promesa de no refugiarme entre brazos por escapar de
esa soledad.
Pero no es amor, no es amor saciar
el deseo inminente de dos cuerpos buscando borrar tristezas del pasado, no es
amor tejer hebras rotas del alma seduciendo
la mente con la danza peligrosa de la pasión.
No es amor, mitigar la sed con un
falso manantial. Solo quedará el recuerdo de que nuestros ojos fueron testigos
de un amanecer más y el amanecer recordará nuestro momento.