Llegó a la vida de aquella niña, le regaló dolor disfrazado
de felicidad… ella le amó desde que le vio bajar del Paraíso (falso)
Su camino adornó con flores, con frutas dulces de besos… le
brindó su alma, alma negra como el cerrar de los ojos en medio de tristezas…
Ella le entregó un corazón y más que eso, le brindó su vida,
su pureza su alma blanca aún más que la nieve…
Él ya con su cometido, le miró fríamente, sonrió, le abofeteó
con palabras de despedida y dio media vuelta dejándola una tarde de marzo.
Ella se desplomó al verle desaparecer con el alba, maldijo al
destino, a su vida a la vida de él, de aquel cobarde que sin piedad le arrebató
su todo… dejando solo un hueco, una herida eterna que le duele al recordar, al
volver a ese pasado, llora ella, noches entras, yo le escucho y le veo al pensar
en ella…
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