Jeremías se encontraba con la familia en su pequeña casa... El día se tornaba nublado -lloverá. Pensó el joven. Para ellos era un día normal, sin pensar que algo aterrador acontecería. La tierra empezó a sacudirse bruscamente, se abrió y de esta empezó a brotar un árbol enorme, de hojas negras, de él se escuchaban gritos de agonía.
Su familia estupefacta no hacía ni el más mínimo movimiento, Andrés el menor de la familia con inocencia arrojó una pequeña piedra a las hojas del árbol...
Se escuchó un fuerte aleteo, seguido a esto, un grito infernal y del árbol apareció una silueta con grandes alas... Jeremías y su familia sintieron el aire pesado, casi los asfixiaba, este personaje descendió justo en frente de ellos... -vengo a por ti Jeremías, quiero más gritos de agonía para mi árbol, soy la muerte... Dijo aquella silueta.
Todos empezaron a correr buscando salvarse, pero la muerte se transformó en tres enormes aves, de ojos rojos como la sangre, uno tras otro fueron asesinados brutalmente, desgarrando piel, destrozando vísceras, arrancando ojos, sus gritos se transformaron en pequeñas burbujas de aire que absorbía el árbol.
Solo quedaban Jeremías y su prima Julieta, un ave esperaba en la copa del árbol, la otra, fue en busca de la joven que inmóvil del pánico se encontraba tirada en el suelo, la otra terminaba de despresar el alma de un familiar.
Jeremías, lleno de frustración por aquella masacre, echó a correr en busca de su única familiar, el ave se disponía a acabar con su prima, estaba sobre ella y el joven se abalanzó sobre la bestia con un grito que alertó a la otra ave, aprisionó la cabeza del animal contra el suelo con su pie y agarrándole de las alas, la decapitó con furia.
Tomó el hacha que tenía para el corte de madera los domingos y de un solo golpe atravesó el pecho del segundo animal...
Las plumas de aquellas aves empezaron a levitar y se dirigieron a la que aun estaba con vida.
y la muerte volvió a su estado natural. -si hubieses tenido el valor desde un principio, de enfrentarme, tus seres queridos aún seguirían con vida, te dejaré vivir, para que lleves este amargo momento el resto de tu vida, tu alma la esperaré en las puertas del infierno.., ¡Desperté!
sábado, 26 de octubre de 2013
martes, 15 de octubre de 2013
ESA MUJER
A ella la contempla en silencio, y sin saberlo mis ojos le gritaban cuánto la quería... su sonrisa, su voz, su todo, me alegraban el día...
Esa mujer deambulaba entre mis pensamientos en cientos de atardeceres... Le regalé el brillo de la luna y hasta la luz de amaneceres...
Esa mujer me enmudecía, su aroma rosaba mis sentidos, me enloquecía...
Majestuosamente el sol le rozaba la piel, era ver el paraíso, era tener el cielo frente a mí, era ver un ángel convertido en mujer...
Esa mujer se adueñó de mi soñar, de mi existir, de mi mirar... Esa mujer... Esa mujer, eres tú..,
viernes, 4 de octubre de 2013
LO NUESTRO
Y sí, dirás que fue solo instantes cortos, de hace ya muchos marzos, algo insignificante...
Pero al final, para mí lo fue todo, a tu lado el sentimiento fue eterno, mágico todo es... fue la verdadera expresión de la palabra felicidad, más hoy tras el silencio de la noche, tus letras abrieron mis ojos, gastaste mi alma, mataste el grato recuerdo de lo nuestro...
A mis sentimientos llamaste ilógicos ¡Oh! Maldito dolor que no me deja ni llorar, vete de mi pecho que se ahogará...
Y tus ojos que para mí fueron benditos hoy he dejado de mirarlos y a tu aroma le di alas para que vuele lejos de mí...
Fuiste parte de mi pasado al que hoy le digo adiós, hoy las cadenas del ayer rotas han quedado, y pronto al amanecer una rosa florecerá a mi lado...
ATARDECERES QUE MUEREN
He ahí el temor de aquellos que viven tras la prisión de sus sentimientos... Encerrados en su silencio a causa de quienes no creen en la transparencia de sus almas... Viviendo en un mundo de letras manchadas por lágrimas que dejan sentimientos reprimidos en la oscuridad...
Aman, y sienten el peor de los odios al cargar con el peso de ser tan débiles a la hora de amar...
Contemplan atardeceres que mueren, llevando consigo ese secreto, esa desesperación, ese deseo de mitigar el alma, el corazón y hasta su mismo ser, que anhelan expulsar con miradas, palabras y caricias todo ese sentimiento que fluye e incinera fríamente su existir...
Y esa, esa es la forma de amar de aquellos que saben que si salen de su prisión, morirán tras cada atardecer...
Aman, y sienten el peor de los odios al cargar con el peso de ser tan débiles a la hora de amar...
Contemplan atardeceres que mueren, llevando consigo ese secreto, esa desesperación, ese deseo de mitigar el alma, el corazón y hasta su mismo ser, que anhelan expulsar con miradas, palabras y caricias todo ese sentimiento que fluye e incinera fríamente su existir...
Y esa, esa es la forma de amar de aquellos que saben que si salen de su prisión, morirán tras cada atardecer...
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