sábado, 26 de octubre de 2013

EL ÁRBOL DE LA MUERTE

Jeremías se encontraba con la familia en su pequeña casa... El día se tornaba nublado -lloverá. Pensó el joven. Para ellos era un día normal, sin pensar que algo aterrador acontecería. La tierra empezó a sacudirse bruscamente, se abrió y de esta empezó a brotar un árbol enorme, de hojas negras, de él se escuchaban gritos de agonía.

Su familia estupefacta no hacía ni el más mínimo movimiento, Andrés el menor de la familia con inocencia arrojó una pequeña piedra a las hojas del árbol...

Se escuchó un fuerte aleteo, seguido a esto, un grito infernal y del árbol apareció una silueta con grandes alas... Jeremías y su familia sintieron el aire pesado, casi los asfixiaba, este personaje descendió justo en frente de ellos... -vengo a por ti Jeremías, quiero más gritos de agonía para mi árbol, soy la muerte... Dijo aquella silueta.

Todos empezaron a correr buscando salvarse, pero la muerte se transformó en tres enormes aves, de ojos rojos como la sangre, uno tras otro fueron asesinados brutalmente, desgarrando piel, destrozando vísceras, arrancando ojos, sus gritos se transformaron en pequeñas burbujas de aire que absorbía el árbol.

Solo quedaban Jeremías y su prima Julieta, un ave esperaba en la copa del árbol, la otra, fue en busca de la joven que inmóvil del pánico se encontraba tirada en el suelo, la otra terminaba de despresar el alma de un familiar.

Jeremías, lleno de frustración por aquella masacre, echó a correr en busca de su única familiar, el ave se disponía a acabar con su prima, estaba sobre ella y el joven se abalanzó sobre la bestia con un grito que alertó a la otra ave, aprisionó la cabeza del animal contra el suelo con su pie y agarrándole de las alas, la decapitó con furia.

Tomó el hacha que tenía para el corte de madera los domingos y de un solo golpe atravesó el pecho del segundo animal...

Las plumas de aquellas aves empezaron a levitar y se dirigieron a la que aun estaba con vida.

y la muerte volvió a su estado natural. -si hubieses tenido el valor desde un principio, de enfrentarme, tus seres queridos aún seguirían con vida, te dejaré vivir, para que lleves este amargo momento el resto de tu vida, tu alma la esperaré en las puertas del infierno.., ¡Desperté!

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