En el resplandor de una luna virginal te envolví entre mis brazos, mitigando la sed de dos corazones que añoraban hacerse compañía entre la penumbra.
La silenciosa voz de nuestras miradas lo dijo todo… y nuestros labios se encontraron para saborear el placer de amar…
Mis ojos contemplaron tu desnudes mientras mis manos se hacían paso por tu piel y mis labios tatuaban besos que estremecían tu ser…
Te amé con cada tictac del reloj, con cada respiración, te amé en el silencio interrumpido… te amé en tus abrazos y en tus gemidos… te amé y me amaste como nunca…
Te aferraste a mí y necesité de ti, porque al amarnos como lo hicimos enlazamos nuestras vidas para siempre… te amé y me amaste…
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