De entre la penumbra flores sin sabor, sin color ni olor arrasan la voluntad de olvidar su oscura mirada que sin compasión me empujo a la perdición de amar... maldito corazón, maldito mi dolor...
Mis lágrimas como quejido de un moribundo golpea mis mejillas con gritos silenciosos y mi voz enmudece al susurrar tu nombre...
El viento y la lluvia, la luna y el sol, amigos falsos ellos son, dieron la espalda a este escritor, que solo hablaba del verdadero amor, amor que murió cuando a ti te amé y jugaste con este corazón…
Sigo con este dolor que me ahoga y con este amor que me agobia… y te amo a pesar de ese adiós que no quise que se diera… maldito corazón dueles como nunca…
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