El cielo cae a pedazos, llora, o sangra, aun no lo sé con exactitud, tomé mis maletas llena de sueños abordando aquel tren hacia mi único y gran anhelado horizonte… y sin saber cómo, caí de él, mis sueños regados y mezclados por la lluvia se despedían al toparse con el lodo, no me importó me levanté con mirada de guerrero, más un peso en mis hombros me doblegaba.
Mis ojos ven con desconsuelo como una avalancha sin piedad bloquea el camino a mi destino, pero no dejan de ver con esperanza, todo parece perdido, pero a rastras y sin rendirme sigo…
A cada brazada siento que el camino se hace aún más largo y ya la noche se hace eterna, espesa, cegadora, asfixiante, ya sin aliento, solo cierro los ojos intentando encontrar una luz, esa luz que afuera se desvaneció…
Mi cuerpo ya rendido desiste, más mi alma herida persiste… las lágrimas duelen, las cadenas ahogan, la muerte me acaricia, la suerte me escupe… ya sin fuerzas, sin vida, sigo… sigo… porque mi alma así lo dice…
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