Miradas que se rozan, miradas que
se pierden, miradas que extrañan, miradas perdidas buscando un puerto en donde
descansar, miradas que calman la sed de amar.
Miradas que a pesar del tiempo
siguen con la ilusión de contemplar un atardecer que nace y se va perdiendo
saludando el hechizo del amanecer.
Miradas que aún no han
nacido pero que ya tienen nombre en donde descansar, miradas entre tú y yo
esperando la cercanía de nuestros labios buscando entregarse con intensidad,
con obsesión de gloria.
Miradas que descienden con
el viento sobre un cuerpo dormido entre sábanas para conciliar el sueño.
Y entre miradas que juegan
con inocencia en mis sueños anhelo con poderío ser a quien tus ojos extrañen, a
quien tus ojos vean tras la llegada de la mañana, a quien tus ojos amen sin
prejuicio alguno…
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